Cuba Libre

Cuba Libre

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“Cuba Libre”

Por Sumaiya Zama
By Sumaiya Zama

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En Espańol

A mediados de Enero tuve la oportunidad de viajar a Cuba por una semana. Estas son mis reflexiones acerca de los sueños, la juventud, el emprendimiento , el acto radical de escuchar y el perpetuo deseo por la liberación en La Habana, y a la vez, algunas de las historias de Cubanos y Cubanas a quien tuve el placer de conocer.

Algunos de los nombres y detalles han sido cambiados para proteger la privacidad de aquellos que me dieron la oportunidad de documentar sus palabras, todas cargadas de esperanza y verdad. El único nombre que no fué cambiado por petición de sí mismo es el de Robin, un guía y anfitrión local en La Habana y cuyos servicios son altamente recomendables. Robin puede ser contactado en su página de Instagram @cubanejoyzzz.

No pretendo ser experta en Cuba o en el Sistema socialista-comunista, pero he intentado proveer contexto a todas las historias que escuché y que relato en este escrito.


Hay muchas razones para visitar a Cuba, unas más sorpresivas que otras. Algunos vienen fascinados por los carros antiguos, el ron y los puros. Otros vienen a presentar sus respetos a los líderes de la liberación y a reafirmar sus ideas del sistema socialista. Otros más vienen a visitar lugares que solían ser el hogar de sus familias antes que fueron desplazados, y a buscar una conexión con el pasado previo a la revolución. Lo que más me sorprendió entre todas estas razones fue saber que hay algunos visitantes que llegan a Cuba atraídos por las historias de la mafia que existió décadas atrás.

El objetivo de mi viaje era conocer a la gente de Cuba, ver su día a día, y aprender de ellos.

Al igual que yo, muchos de mis amigos, mentores y profesores en los Estados Unidos son izquierdistas. Nuestras políticas están basadas en el socialismo. Creemos fervientemente que la erradicación de la pobreza es la responsabilidad colectiva de nuestra sociedad. Creemos que la oportunidad de acceder y participar en servicios de salud y educación no deben ser determinados por la riqueza de un individuo. Creemos que las fallas del capitalismo son muchas y son perversas.

En parte debido a la educación que he recibido, mis creencias personales y las de mis círculos más cercanos reafirman la idea que el sistema Cubano es casi perfecto, si no perfecto. Al mismo tiempo, entendemos que las fallas del sistema de Cuba se remontan al embargo que Estados Unidos impuso en la isla y que si Cuba tuviese la oportunidad de comerciar libremente con cualquier nación, Cuba prosperaría.

El modelo económico de Cuba es polo opuesto del modelo Estadounidense - y el de India, el país de mis padres. El sistema socialista-comunista de Cuba provee ciertos beneficios a todos sus ciudadanos tal como seguro de salud, educación, subsidios de vivienda, subsidio de alimentación, todo totalmente gratis.

Desde antes de viajar, era consciente que debía ser crítica de cómo mi posición como visitante influenciaria el lente con el que vería y entendería a Cuba y a su sistema. También era consciente que al elevar la idea de Cuba en un pedestal limitaría mi habilidad de ver más allá de lo que quería ver al hablar con mis anfitriones en Cuba.

Mi propósito era actuar crítica e intencionalmente al escuchar las muchas historias que encontraría. Tal capacidad de escucha es una práctica esencialmente decolonial que requiere disciplina y a la que refiero como escuchar como un acto radical. Decidí que debía dejar a mis politicas y deseos de lado lo más posible durante mi visita.

Fue en el asiento trasero del taxi que Jorge conduce en la Habana Vieja que tuve la oportunidad de practicar este acto radical de escuchar.

El taxi de Jorge es organizado y curiosamente, parte de un pequeño porcentaje de taxis en los que habíamos tomado hasta ahora. La mayoría de los taxis en Cuba no son taxis en el sentido tradicional de la palabla – en realidad, son personas del común conduciendo sus propios carros para ganar unos pesos más. Este es uno de los ejemplos de lo que Cubanos y Cubanas hacen cada día para hacer alcanzar el dinero. Un ejemplo de emprendimiento.   

Jorge empezó a hablar con nosotras y a preguntarnos acerca de nuestra visita a Cuba hasta ahora. Más que todo, la gente Cubana es amigable, una cualidad un poco escasa en Boston, la ciudad de donde venimos.

Le dijimos a Jorge que hasta ahora nos encantaba Cuba. La Habana es una ciudad vibrante y su gente de una calidez sin igual. Luego era nuestro turno de preguntarle a el lo que pensaba de Cuba.

El respondió jocosamente “Bueno, depende de lo que estés hablando: la comida, los colores de las casa, o los gatos callejeros” y rápidamente añadió “solo bromeo, amo a mi país, mucho”.

También nos preguntó que habíamos estudiado y en que trabajamos. Cuando terminamos de hablar, él nos habló de su propio pasado académico.

El nos dijo que hizo todo lo que era esperado de él. Se graduó con honores e incluso atendió un programa por varios años para convertirse en maestro. Jorge estudió Literatura y su sueño era enseñar en las escuelas de Cuba. De hecho, Jorge se dedicó a enseñar por unos años antes de convertirse en taxista.

Le pregunté si le había gustado el cambio o si había sido por necesidad, a lo que el respondió que fue por necesidad. Lo que dijo después nunca lo voy a olvidar: “Me gusta el dinero que gano como taxista, pero el cambio ha sido un golpe a mi ego”.

El año siguiente a su graduación el gobierno instituyó un programa para que graduados de secundaria trabajen como maestros sin necesidad de obtener el mismo titulo profesional por el que muchos habían dedicado años estudiando. De manera casi predecible, el valor de un título profesional para maestros se depreció con la llegada de este nuevo programa.

El sueño de Jorge había sido enseñar. Pero ese sueño se desvaneció rápidamente al confrontar la realidad que el salario de maestro no sería suficiente para sobrevivir mientras que el mercado laboral siguiese saturado de jóvenes. Para Jorge, seguir su sueño era imposible. En promedio, Jorge gana en un día como taxista lo que un profesor gana en un mes. Jorge tuvo que tomar un trabajo que nunca pensó tendría y su tono de voz confirmaba la gravedad de esta decisión, revelando el golpe al ego que ya había confesado.

“Y aunque hubiese podido sobrevivir, sería apenas suficiente para mi y no tendría nada para demostrarlo”

Las palabras de Jorge resonaban una a una con las historias que escuchamos de otros Cubanos y Cubanas. Nuestra anfitriona de Airbnb, quien trabajó por casi 20 años como encargada en el zoológico nacional, compartió con nosotras que se vió obligada dejar el trabajo de sus sueños para unirse a la creciente comunidad emprendedora de Airbnb en Cuba. En sus propias palabras “trabajé por gran parte de mi vida y aun asi no tengo nada con que demostrarlo”.

Jorge nos dice que ama a su país y que las cosas están cambiando. La red de WiFi que puede accederse en varios parques públicos lo han beneficiado de gran manera porque ahora puede descargar las novelas más recientes en formato PDF y leer en su teléfono. Lo que a Jorge le gusta más que a nada en el mundo es leer, algo que él y yo tenemos en común.

Debido a que todas las industrias en Cuba han sido nacionalizadas y no existen grandes compañías de telecomunicaciones, la red de WiFi se puede usar en cientos de lugares a través de la isla. Prácticamente en cada barrio que visitamos podíamos caminar a un parque con red de WiFi – claro esta, no es gratis. Para utilizar el WiFi por una hora, se debe comprar una tarjeta por 1 CUC en uno de los edificios gubernamentales. Los edificios cierran temprano y no están ubicados muy cerca a estos parques lo que ha generado una nueva avenida para los emprendedores locales, quienes se se pueden encontrar en cualquiera de estos parques vendiendo las tarjetas de WiFi por 2 CUC. La reventa de estas tarjetas no es considerada legal por el gobierno por lo que los vendedores se mantienen alejados de los oficiales en el área para evitar que sus ganancias sean decomisadas.

La pérdida sería especialmente devastadora dado el valor del CUC, una de las dos monedas oficiales de Cuba. El Peso Cubano o CUP es utilizado a diario por los habitantes de la isla. El CUC es el Peso Cubano Convertible y está diseñado para ayudar a la moneda cubana a competir con el dólar estadounidense y otras monedas internacionales. La mayoría de las compras, si no todas, que los turistas hacen, incluidos taxis, restaurantes y sitios turísticos, son hechos en CUC.

Josefina, nuestra anfitriona, nos recomendó no cambiar CUCs en las casas de cambio del gobierno del aeropuerto puesto que sería más caro y ofreció a ayudarnos a cambiar nuestro dinero cuando llegaramos a su casa. En lo que pareció toda una aventura, primero caminamos a una esquina en donde 3 jóvenes estaban escuchando música y relajando. Josefina los conocía bien y los llamaba por sus nombres de manera casi maternal. Ninguno de ellos tenía CUCs – alguien que iba a viajar de regreso a Estados Unidos el fin de semana acababa de comprar todo el dinero que les quedaba.

De ahí fuimos a la casa de la major amiga de Josefina. Primero Josefina intentó gritar su nombre afuera de su balcón sin obtener alguna respuesta hasta que nos dimos cuenta que la amiga y su esposo venían caminando en dirección a nosotras. Josefina y su amiga caminaban sonrientes y su sonrisa crecía mientras más cerca llegaban la una a la otra. La amiga nos invitó a tomar un café en su casa, lo cual aceptamos cortésmente. Cuando ya estábamos en la acogedora sala, la amiga nos dijo que tampoco tenía CUC pero nos ayudó a llamar a sus contactos a ver quien tenia CUCs disponibles. Al final, cada persona a la que llamamos respondió diciendo que no tampoco tenían CUCs. “Bueno, aún está Ramón” dijo Josefina, “no tengo su número de teléfono pero pueden caminar hasta su casa”.

Caminamos en la misma calle en donde estábamos hasta llegar a una casa azul brillante, la casa de Raul. Desde antes de llegar podíamos escuchar el sonido de su televisor. Josefina llamó a Ramón desde la entrada, y el nos invitó a entrar amablemente. Esta vez encontramos los CECs que estábamos buscando. La tasa de cambio era 0.95 CUC por cada dólar americano – una muy buena tasa comparada con el precio oficial de 0.86 CUC por dólar. Ramon guardaría los dólares hasta que la tasa de cambio esté más a su favor y así aumentar su ganancia. Otro emprendedor.

Al día siguiente nos aventuramos hasta el centro de la ciudad a ver el Ballet Nacional de Cuba. Cuando estábamos en la fila nos dimos cuenta que todos tenían sus boletos de entrada menos nosotras. Preguntamos si podíamos comprar nuestros boletos en la ventanilla pero al parecer no quedaban más. Alguien mencionó que dos mujeres que andaban caminando por la fila les habían vendido sus boletos. No fue difícil encontrar a estas mujeres en una fila llena de turistas y para ellas tampoco fué dificil saber que nosotras las estábamos buscando. Compramos 2 boletos a 20 CUC cada uno, boletos que seguramente habían sido comprados originalmente por 5 CUC para ser usados por ciudadanos de Cuba. Una de las mujeres dijo que solo debíamos insistir que mi amiga y yo éramos Cubanas cuando llegaramos a la entrada. El espíritu emprendedor.

Claro está, también hay maneras legales de ganar CUCs. Tours, Airbnbs y excursiones turísticas han abierto un nuevo espacio en la economía para pequeños negocios privados. De todas las personas que conocí durante mi viaje, no hay nadie más apropiado para hablar de la importancia de este cambio que Robin, un amigo en La Habana.

Robin es un administrador de propiedades a cargo de un número de Airbnbs en La Habana. El estudió Psicología en la universidad, pero tal como en el caso de Jorge, no tenía mucho sentido intentar vivir de un salario tan pequeño dada la nueva oportunidad de tener su propio pequeño negocio. Su sueño es ahorrar lo suficiente para comprar su casa en Cuba. Conocimos a Robin a través de una de las visitas guiadas que el ofrece para alrededor de varios sitios históricos y terraza-bares con vistas únicas de la ciudad. Aunque los cockteles vírgenes fueron suficiente motivación para la visita guiada, lo que más disfruté fue conocer a Robin y aprender de su experiencia. En la última terraza que visitamos Robin ofreció una charla y permitió amablemente que la grabara y compartiera. Alcancé a grabar 16 minutos aproximadamente de la charla – en total fue alrededor de una hora. El video puede ser visto abajo.

Las palabras de Robin en cuanto a la seguridad describen perfectamente mi experiencia en Cuba: me sentí más segura en La Habana durante una semana que durante toda una vida en Boston. Mi identidad como mujer mestiza y musulmana trae consigo peligros inherentes en los Estados Unidos. No importa mucho que, en promedio, más personas en Estados Unidos conozcan del Islam más que las personas en Cuba. La realidad es que la brutal historia de Islamofobia que invade el subconsciente estadounidense ha propiciado la violencia que musulmanes, especialmente musulmanes negros, viven cada día.

La tormenta tropical del Domingo 26 de Julio de la que Robin habla fue parte significativa de nuestro viaje. Nos encontrábamos descansando en la casa antes de la hora de la cena cuando el tornado arrasó a La Habana. El sonido de la fuerte lluvia y los vientos nos despertaron casi en pánico. No hubo corriente eléctrica hasta cerca de las 8 de la noche y nuestros teléfonos estaban casi sin batería.

Decidimos ingenuamente salir de la casa en busca de comida y de un lugar para recargar nuestros teléfonos. De alguna manera encontramos un taxi que nos llevo hasta Habana Vieja en busca de algun restaurante abierto. Ninguno de los edificios por los que pasamos tenía electricidad. Vimos personas caminando y corriendo en la calle, y hasta parecía que se estaban divirtiendo. Por primera vez desde que llegamos escuchamos el sonido de sirenas de vehículos de emergencia – un sonido familiar en los Estados Unidos, en donde se escucha la alarma de carros de policía revisando a conductores en cualquier autopista.

Cuando llegamos a Habana Vieja nos dimos cuenta que todo estaba cerrado. Nuestro conductor de taxi decidió llevarnos de regreso a la casa donde estábamos hospedadas y nuestra noche concluyó más temprano de lo habitual. Cuando me desperté por primera vez a las 4 de la mañana ya había regresado la electricidad. En la mañana, las calles estaban completamente limpias y sin el menor rastro de que algo había sucedido la noche anterior, algo que jamás he visto en los Estados Unidos.

Josefina nos dijo que 3 personas habían fallecido y que la corriente eléctrica había caído en toda la ciudad.

Mi familia en los Estados Unidos escuchó acerca de la tormenta dos días después. Pero lo que ellos escucharon parecía ser un relato totalmente exagerado de lo que había sucedido. Las noticias que circulaban en los Estados Unidos ofrecían una versión diferente a lo que mi amiga y yo habíamos visto, una versión en la que el gobierno Cubano respondió pobremente a la tormenta y que la tormenta contribuyó a la destrucción de una infraestructura ya decadente… propaganda Estadounidense de la más alta calidad.

La ironía de nuestro viaje es que estuvimos en la isla durante la tormenta del 27 de Marzo, viajamos de regreso a Estados Unidos el 30 de Marzo, un día antes de la llegada de la tormenta de invierno Harper. Hasta ahora, el número de pérdidas humanas continúa creciendo mientras las temperaturas bajan.

No fueron las temperaturas extremas las responsables por las vidas perdidas en la tormenta Harper. De acuerdo a la Alianza Nacional Para Acabar la Indigencia (National Alliance to End Homelessness), por cada persona sin hogar en los Estados Unidos, hay 6 casas desocupadas. La falta moral más devastadora es que los recursos que se necesitan para proteger a todas las personas existen pero están en los bolsillos de los ultra ricos en vez de al servicio de los que más lo necesitan. Esta falta moral, o en otras palabras el capitalismo mismo, es la culpable de estas pérdidas.


Sin duda, existen fallas en el sistema Cubano, como las hay en cada otro sistema que conocemos. Aun así, es cada vez más claro que la magnitud y forma de estas fallas es diferente a las que vemos en los Estados Unidos. Sobran ejemplos de la inherente falacia del capitalismo empezando por el sistema de encarcelamiento masivo que proviene del sistema de esclavitud y la 13ra enmienda, las alarmantes cifras de asaltos y violencia sexual en contra de las mujeres, la devastación del Huracán Katrina, o el hecho que Flint, Michigan aún no tiene agua limpia. El capitalismo no está diseñado para mantenernos abrigados, seguros, con el estómago lleno y educados. Mucho menos, el capitalismo no ayuda al progreso de grupos indígenas, afrodescendientes, latinos, mujeres, o a la comunidad LGBTQ+. La sola función del capitalismo es destruirnos y hacer pan para las élites con las migajas de nuestros huesos.


Aun más, historias como las de Jorge y Josefina se repiten más allá de Cuba. Millones de Estadounidenses han trabajado toda sus vidas por generaciones y aun así no tienen ninguna riqueza para demostrarlo. Programas como Teach for America han depreciado el valor de la profesión de maestro de manera similar al nuevo programa para acelerar la entrada de jóvenes a empleos de maestros en Cuba.

Por obvias razones, y a pesar de los beneficios que el Sistema de Cuba ha generado, no sería justo comparar el “progreso” de la isla a el de Estados Unidos. Aun así, esta comparación vive en la conciencia colectiva de Cubanos y Estadounidenses dada la turbulenta historia que compartimos, y la manera en que izquierdistas y conservadores reflejan sus propias creencias en la realidad Cubana.

Tampoco sería justo o responsable hablar de las carencias en la economía Cubana sin hablar del poder que los Estados Unidos ejerce indirectamente en esta y otras naciones alrededor del mundo. El embargo que EU impuso en Cuba fue una estrategia deliberada e inhumana para destruir el projecto Cubano del sueño socialista.

No es posible entender las condiciones de una comunidad sin el contexto histórico apropiado. Pero aún con este contexto, no Podemos pretender saber más que los mismos ciudadanos Cubanos que viven e interactúan con el Sistema Cubano dia a dia.

No es la responsabilidad de la gente Cubana cargar el peso de los deseos y fantasías que tenemos para nuestra realidad. Esta expectativa es problemática puesto que, como bien lo dice Robin, que nos parecería vivir con 1 CUC al día como cirujano? Un dólar al día? Esta figura no es una exageración. Y a la vez, como también nos recuerda Robin, la revolución sigue viva entre los jóvenes de Cuba como si fuese un joven Fidel Castro.

Es partiendo de esta reflección que les pregunto: de donde nacen tus políticas personales? En la fetichización de lideres, sistemas o mártires? O en las voces, sueños y esperanzas del pueblo? O en las de la clase trabajadora? la clase pobre? La juventud?

El pueblo siempre levantará su voz como se ha demostrado a través de la historia. La verdad existe en razón al pueblo, puesto que solo el pueblo sabe lo que es mejor para sí mismo.  


Una teoría que no está basada en la realidad humana es inadecuada tal y como lo es la realidad humana sin teoría. Debemos continuar actuando y pensando deliberadamente y de manera crítica para con nosotros mismos y para con otros con intenciones contrarias a las nuestras. Es nuestra tarea construir una conciencia colectiva liberadora, libre de espejismos coloniales, ideológicos e injustos. Debemos entender que el valor no reside en escuchar, pero en escuchar como un acto radical.

El pueblo Cubano ama entera y profundamente, se preocupan el uno por le otro con intensidad incomparable, tienen sueños de lo que la vida puede ser y a donde puede llevarlos - tal como todos nosotros. El pueblo Cubano valora la seguridad colectiva y protege a su país a pesar de las críticas. Como lo pude ver, el amor que los Cubanos sienten por su país es una refleccion de su amor por la humanidad. Al fin y al cabo, cada criticismo que escuché por parte de un Cubano nacía de un infinito amor por la patria y por la humanidad.


In English

In mid January, I had the honor of visiting the country of Cuba for the duration of one week. These are my reflections on dreams, youth, the hustle, radical listening, and the perpetual desire for liberation in La Habana, Cuba sprinkled with stories from Cuban people I had the pleasure of meeting.

Some names and details have been changed to honor the privacy of the people who so kindly allowed me to document their words of hope and truth. One name was unchanged to grant credit to the individual who requested that. That name is Robin who is a tour guide and host in Havana. I would highly recommend his services which can be found at @cubaenjoyzzz on instagram.

I do not claim to be an expert on Cuba or the socialist communist system. I have done my best to provide context to the stories I have heard and will tell.



People come to Cuba for a host of different reasons, some more surprising than others. Some come for their fascination with the old cars, rum, and cigars. Others, to pay respect to liberatory fighters and leaders and to bring home some reaffirming notions of the socialist system in place. Others come to visit the homes of their now displaced Cuban family members and to connect with a pre-revolution past. Much to my own surprise, some even come solely because of their fixation with the mafia and the mafia activity that existed decades ago.


I came to Cuba to meet Cuban people, live among the Cuban people, and learn from Cuban people.


Many of my friends, mentors, and professors in the United States, like myself, are leftist. We have politics deeply rooted in socialism. We believe strongly that as a society, we have a collective responsibility to completely eradicate poverty. We believe that things like the quality and/or mere existence of an individual's healthcare and access to education should not be determined by how wealthy a person is. We believe that the ills of capitalism are many and are truly evil at their core.


Some of my schooling in the United States, my personal beliefs, and the beliefs of that of my closest circle, all reaffirm the idea that the Cuban system was at the very least, nearly perfect, and at most, absolutely perfect. The idea too is that anything imperfect within the Cuban system actually came from the US’s embargo on Cuba which crippled its economy and that if Cuba were to have the chance to engage in trade with the entire world freely, it would flourish.


Cuba’s economic system is the complete opposite of that of the United States (and of my parent’s home country of India). It is a socialist-communist system which provides incredible benefits such as free healthcare and education, free and subsidized food, and subsidized housing, completely free.


I knew that as a visitor, I needed to be critical of the lense through which I experienced Cuba and understood its system. I knew that in many ways by putting Cuba on a pedestal prior to visiting the country, I would not be able to see past what I wanted to see when speaking to Cubans.


I wanted to be deliberate and critical of my own ear as I heard stories upon stories. Such listening is a practice that is decolonial in essence and requires discipline. It is what I call “radical listening”. And so I decided to, as best as I could, allow my own politics and desires to take a backseat.


It was in the backseat of Jorge’s taxi to Old Havana that I had a chance to practice radical listening.


Jorge’s taxi was neat and new reflecting a small percentage of taxis we had had the chance to sit in up until that point. Most taxis in Cuba are actually not taxis at all, but common people driving their own cars to make some money. This is just one of hundreds of examples of Cubans making ends meet. The hustle.


Jorge began talking to us and asking questions about our stay in Cuba so far. Above everything, Cubans are friendly, which was incredibly refreshing for two Bostonians.


We told Jorge that we loved Cuba. Havana was vibrant and we loved the people here. We asked him what he thought of Cuba.


In a joking manner he said “well it depends on what you’re talking about, the food, the colors of houses, or the cats on the street.” He quickly followed up by saying “I’m just joking. I do love my country very much.”


He asked us what we had studied and what our work was. After listening he began to tell us his own educational background.


He said that he did everything that was expected of him. He graduated with high marks and even went to school for several years to become a teacher. He studied Literature and his dream was to teach in Cuban schools. He did teach for a couple of years before becoming a taxi driver.


I asked him if he liked making the switch or if it was out of necessity. He said that it was out of necessity. I’ll never forget the words he said next.


“I love the money as a taxi driver but my ego took a hit”


The year following his graduation, the government instituted a program which funneled newly graduated high school students in to teaching jobs, bypassing those that had spent years studying for the degree which effectively depreciated the value of his degree.


His dream had been to teach and that dream was quickly shattered by reality when he realized he could not sustain himself on a Cuban school teacher’s salary and also share the job market with younger people. He said it was impossible. He made more money in a day as a taxi driver than he did in an entire month as a school teacher. He could not rationalize following his dream and had to take up a job he had never thought he would do. The tone of his voice proved the gravity of what he was saying. His ego did take a hit.


“And if I could survive, it would be barely and I would have nothing to show for it.”


His words echoed, word for word, what we had heard from several Cubans. Even our host Josefine, who was a zookeeper at the National zoo for nearly two decades had said the she had to leave her dream job working with animals to join the thriving Airbnb business in Cuba. She had literally said, “I worked for almost all of my life and I have nothing to show for it.”


Jorge asserted that he did love his country and that things were actually changing. The WiFi parks that had been set up were a huge benefit to him. He would go there to download free PDF’s of the latest novels to read on his phone. His favorite thing to do in the world was to read. That was something I expressed I shared with him.


Because everything in Cuba is nationalized and large telecommunication corporations don’t exist, WiFi can be accessed at hundreds of locations across the island. In nearly every neighborhood we were in, we could walk over to a WiFi park.


However, the WiFi parks are not free to access. For an hour of WiFi, you need to buy a WiFi card from a government building which sells them for 1 CUC. These buildings close early in the afternoon and are not always close to the WiFi parks which interestingly opens up a window for a new kind of hustle.


At every WiFi park that we visited, there were a handful of Cubans walking around selling the cards for 2 CUCs. They would purchase them in the morning and sell them to people who desperately wanted or need to connect immediately at the parks.


Of course this isn’t legal in the eyes of the government so Cubans selling the cards are careful to not be caught by nearby officers. If you were caught, your earnings would be confiscated which could be devastating given the value of the CUC.


There are two types of currencies in Cuba and they are the CUP and the CUC. The CUP which stands for the Cuban Peso serves the Cuban people in their own everyday purchases. The CUC which stands for the Cuban Convertible Peso serves to make the Cuban currency competitive with that of the dollar and other currencies. Most, if not all purchases that tourists make are in the CUC whether that’s taxi services, food at restaurants, site seeing, etc.


Our host Josefine had advised us early on not to convert our CUC’s at the airport with the government. She said that it was likely we would lose more money that way and that she’d help us convert it once we got to her.


Josefine took us on a CUC changing adventure as soon as we got home. First, we made our way to the corner of the street where three young men leaned against a house listening to music. She knew them by name as if they were her own kids. They replied that they had just gotten rid of all of their CUC’s yesterday for dollars because some people were headed back to the US after the weekend.


We then made our way over to her best friend’s house down the street who lived with her husband. Josefine shouted her name toward the balcony but it seemed she wasn’t home. As she turned to glance down the street, there was her friend walking toward us with her husband. Both women had huge smiles on their faces that only grew as her friend walked closer to us. She invited us up for coffee which we graciously accepted. Once we were up in her cozy living room, she told us that they too had run out of CUC’s and were on to dollars. They called several people for us to figure out where we should go to next. One by one, all of them said they had gotten rid of their CUC’s. Suddenly, Josefine’s friend said “well there’s Ramon! Down the street. I don’t have his number but you can walk over there.”


We set out toward Ramon’s bright blue house which was on the very same street. As we grew closer we could hear the television from the open door. Josefine called out Ramon’s name and he warmly welcomed us into his home with a smile.


He had the CUC’s and was ready to change the amount we needed. The rate was .95 CUC’s for every dollar which was far more competitive than that day’s .86 exchange. Ramon would then flip the dollars to make a profit when the exchange was better for him. Another hustle.


The next day we would venture over to the capital to see Cuba’s National ballet. As we made our way toward the back of the line we noticed everyone already had tickets to see the ballet beforehand. We didn’t.


We asked around to see if they were selling any more and everyone said they were sold out.


Someone mentioned they bought their tickets from two women walking around in the line. The women were easy to spot in a line of tourists. We made eye contact and they sold us the tickets for 20 CUC each. The ticket had been bought for 5 CUP and was only to be used by Cuban citizens. The woman told us to insist at the door that we were actually Cuban. Another hustle.


Obviously not all ways of making CUC’s are illegal. Tours, Airbnb's, and sightseeing have opened up a new space in the economy for small private businesses. If there was anyone I had met on the trip that could perfectly dictate how important that was, it was Robin, Un Amigo en La Habana.


Robin is a property manager, managing Airbnb's across Havana. He majored in Psychology in college but along the lines of Jorge, could not rationalize living on such a low salary with the new opportunity of owning a small business. His dream is to save money and buy his own house in Cuba. We met Robin when we signed up for one of his tours that took you to historical sites and some rooftop bars that overlooked different parts of the city. While the non-alcoholic drinks were an appealing part of the deal, I think I most enjoyed connecting with Robin and learning from him directly. It was on the final rooftop of the last bar that Robin made himself available for discussion. He began with an overview that I had permission of filming and sharing. I only have about 16 minutes of his talk which was out of what was probably an hour long discussion. The video can be found below.


Robin’s words on safety perfectly reflected my entire time in Cuba. I felt safer in the week I was in Havana than I have ever felt in a day of my life in Boston. Being a visibly brown Muslim woman comes with many real dangers in the United States. It does not matter that people in the US know about Muslims and Islam more than common Cubans. In fact, it is the history of brutal Islamophobia that has marked American consciousness that triggers the violence that Muslims, particularly Black Muslims, experience.


Our trip was very much marked by the tropical storm that Robin eludes to that took place on Sunday, January 26th. We were at home resting before going out to dinner when the tornado swept through Havana. We had awaken in a panic at the sound of heavy rain and wind. The electricity was out at about 8 pm and our phones were running out of battery.


Foolishly, we decided to venture out of the house in search of food and a place to recharge. Somehow, we were able to catch a taxi that would take us toward Old Havana to see if any restaurants were open. Every single building we passed was without electricity. People were walking and running in the streets in a way that seemed playful. There were several sirens for emergency response vehicles that we had heard for the very first time. If it were a week in the United States, we would have heard cop sirens pulling people over in the first minutes of driving on a highway in the US.


Once we reached Old Havana we realized that everything was closed. Our taxi driver decided to turn us back around toward the house. That night, we turned in early. I randomly woke up at 4 am and the lights were back on. I fell asleep. In the morning, the streets were completely clear. There was not a single branch on the ground marking that something had even happened that night. The United States could never.


Josefine told us that there were 3 casualties last night and that power was indeed out in the entire city.


Two days later, my family in the US heard about the storm from American outlets. When we connected it seemed like the stories they were hearing were vast exaggerations of what had really happened. The news portrayed a completely different version of the storm than what we had experienced. American outlets were reporting that the Cuban response time to the storm was poor and the crumbling infrastructure was a source of further devastation. American propaganda at its finest.


The irony of our trip is that we experienced the storm on Sunday the 27th, flew back home on Wednesday the 30th, to make it in time for the winter storm Harper in the US on the 31st. As I write this, the death toll nationally continues to rise as the degrees drop.


Extreme cold did not take the lives of these people. According to the National Alliance to End Homelessness, for every one person without a home in the United States there are six vacant homes in the country. The wealth and resources to keep people safe exist and it is of the highest level of immorality that we do not utilize those resources to help people but rather line the pockets of the wealthiest people in this country. There is and never will be an adequate rationalization for those deaths. Capitalism took the lives of those people.


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By no means is the Cuban system without flaw. Every system has flaws and if we are to be responsible about our assertions we must make that clear. But it’s increasingly obvious that the magnitude of those flaws are different from that of the US and manifest in different ways. From the US’s system of mass incarceration and criminalization which continued from slavery through the 13th Amendment, to the rising rates of sexual assault and sexual violence on women, to the devastation of hurricane Katrina, to the fact that Flint, Michigan still does not have clean water, to countless other examples, we can see that in all ways, the promise of capitalism was unfruitful. Capitalism does not keep us warm, safe, our bellies full with food or improve the literacy rate. It does not advance Indigenous folks, Black folks, Latinx folks, women, and LGBTQ+ folks. Its function is to kill us slowly and make bread for the rich from the dust of our bones.


Furthermore, stories like that of Jorge and Josefine and others are not unique to Cuba. Millions of Americans have worked entire lifetimes, and for generations, and have no generational wealth to show for it. Programs like Teach for America, in ways similar to the national teaching program in Cuba, have depreciated the value of American teachers.


Comparing ‘progress’ in Cuba to the United States is hardly fair to Cuba for obvious reasons despite the many great things that their socialist system produces. Nevertheless, the constant analysis continues in the psyche of both Americans and Cubans as we share a tumultuous history and leftists and conservatives both project their beliefs on to the Cuban people.


We also cannot have a conversation about economic distress in Cuba, at least responsibly, without addressing the US’s policing of it and other countries on a global level. The embargo on Cuba by the US is an inhumane and deliberate practice meant to cripple the Cuban project of a socialist dream.


Context, especially historical, is vital to understanding the condition of any people. However, we cannot assert that we know more than the Cuban people who are experiencing everyday Cuban life and interacting with the Cuban system.


The Cuban people are not responsible for bearing the weight of our own desires and fantasies for our contexts on their backs and to hold that expectation of them is inherently problematic. As Robin said, how would you like to survive on one CUC per day as a surgeon? One dollar per day? That salary is not an exaggeration. And as Robin continues to say, the revolution is still very much alive with the youth of Cuba as it was with a young Fidel Castro.


It is here that I ask you the following question. Is your politic rooted only in the fetishization of leaders, systems, and martyrs? Or is your politic rooted in the voices of the people? The dreams and hopes of the people? The working class people? The families? The poor? The youth?


The people will always speak up. Time and time again, history has shown this. It is with the people that truth exists because the people know what is best for them.


Theory without real people is inadequate just as people without theory. We must continue to be intentional about our thoughts and actions that is both self-critical and critical of others with contrary interests. We must build a consciousness that is truly liberating and is free of colonial, idealistic, and unjust projections. We must understand the value of not only listening but listening radically.


The Cuban people love wholly and deeply. They care about one another with an unparalleled ferocity. They have dreams, like all of us, of what life could be and where it could take them. They value collective safety and are protective of their country through all of their critiques. In the end, I have seen that love for country for Cubans really just means love for humanity. And ultimately, every critique I have heard from a Cuban was rooted in boundless love for Cuba and for humanity.


unmarried, unbothered

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